¡Hola, amantes del diseño y la vida sencilla! Si alguna vez han soñado con un hogar que respire paz y estilo sin esfuerzo, entonces el minimalismo es su mejor aliado.
Pero, ¿sabían que la clave para lograr esa atmósfera serena y acogedora a menudo reside en algo tan sencillo y a la vez tan impactante como la elección de sus textiles?
Personalmente, he descubierto que no hay nada como la textura y el color de unas buenas telas para transformar completamente un espacio, dándole ese toque de calidez y personalidad que tanto buscamos.
¡Es fascinante cómo unos cojines, unas cortinas o una alfombra pueden cambiarlo todo! Si buscan darle ese giro de 180 grados a su salón o dormitorio y quieren saber cómo elegir los textiles perfectos para un ambiente minimalista que les haga sentir en las nubes, ¡quédense conmigo porque vamos a desvelar todos los secretos!
La Magia de las Texturas: El Alma de tu Espacio Minimalista

¡Ay, amigos! Si hay algo que he aprendido en mis años de obsesión por el diseño de interiores, es que el minimalismo no tiene por qué ser frío o aburrido.
Todo lo contrario, puede ser increíblemente cálido y acogedor, y la clave de este milagro reside, sin duda, en la elección inteligente de los textiles.
Cuando uno piensa en un espacio minimalista, a menudo se imagina líneas limpias, colores neutros y pocos objetos. Y sí, eso es parte, pero ¿dónde queda el toque personal, esa sensación de “hogar” que tanto anhelamos?
Aquí es donde entran nuestras queridas telas. Para mí, es como pintar un cuadro con sensaciones: la suavidad de un cojín de lino, la calidez de una manta de lana, la resistencia pero a la vez ternura de una alfombra de yute.
Cada una de estas texturas no solo aporta profundidad visual, sino que también invita al tacto, a la relajación, a sentir que cada rincón está pensado para envolverte.
Es un baile sutil donde la ausencia de elementos recargados da paso a una riqueza sensorial inesperada. Personalmente, cuando estoy en mi salón, adoro cómo el contraste entre la pared lisa y la rugosidad de mi alfombra de sisal crea un diálogo visual que me atrapa, sin sobrecargar.
Es la prueba viviente de que el minimalismo bien ejecutado es una sinfonía de sensaciones.
Sentir la Diferencia: La Elección del Tejido
Cuando hablamos de minimalismo, la calidad de los materiales es primordial. Aquí no se trata de tener muchos cojines, sino de que los pocos que tengas sean una delicia al tacto y a la vista.
Mis favoritos personales para lograr esa sensación de lujo discreto son el lino, el algodón orgánico, la lana y, para los amantes de lo natural, el yute o el sisal.
Cada uno tiene su propia personalidad y aporta algo único al ambiente. El lino, por ejemplo, con su caída natural y esa arruga noble que tanto me gusta, es perfecto para cortinas o fundas de cojín.
El algodón, sobre todo si es de alta densidad, ofrece una suavidad insuperable para sábanas y toallas. La lana, especialmente en mantas gruesas, es el abrazo perfecto en las noches frescas, y el yute o el sisal, con su textura robusta y orgánica, son ideales para alfombras que anclan el espacio con un toque terroso y auténtico.
Experimentar con la combinación de estas texturas es lo que realmente le da vida a un espacio minimalista, evitando que se sienta plano.
Capas que Cuentan Historias
¿Quién dijo que el minimalismo es sinónimo de despojo total? Para mí, es un arte de la curaduría, y eso incluye las capas textiles. No hablo de apilar cosas sin sentido, sino de crear una narrativa visual y táctil con pocos elementos pero bien elegidos.
Imagínense un sofá de un color neutro, quizás un gris perla o un beige roto. Ahora, añádanle un par de cojines de lino en tonos complementarios, uno ligeramente más oscuro, otro con una textura de punto fino.
Sobre ellos, una manta de lana merino, cuidadosamente doblada o casualmente arrojada, con una caída impecable. Cada capa aporta un matiz, una profundidad, sin robar protagonismo al conjunto.
Esta forma de “vestir” el espacio crea puntos de interés visual, invita a sentarse, a tocar, a relajarse. Es el arte de la invitación a través de la sencillez.
La Paleta de Colores: Sinfonía de la Calma en tu Hogar
Cuando me sumerjo en el diseño de un espacio minimalista, la elección de la paleta de colores para los textiles es casi como componer una pieza musical: cada tono debe resonar en armonía con los demás, creando una atmósfera de serenidad y equilibrio.
Aquí no buscamos estridencias, sino susurros de color que inviten a la calma y a la introspección. Siempre les digo a mis amigos que los colores son el alma de la casa, y en el minimalismo, esta alma se expresa a través de la sutileza.
He descubierto que los tonos neutros son los verdaderos héroes, pero no se trata de limitarse al blanco puro. Hay un universo de grises cálidos, beiges cremosos, blancos rotos, y hasta algunos tostados y arenas que pueden transformar completamente la percepción de un espacio.
Estos colores actúan como un lienzo perfecto, permitiendo que la textura de los textiles se convierta en la verdadera protagonista, añadiendo esa profundidad que evita que el ambiente se sienta monótono.
Personalmente, me encanta cómo un conjunto de linos en diferentes matices de blanco y beige puede generar una sensación de capas y riqueza visual sin añadir ni una pizca de desorden.
Tonos Neutros: Tus Mejores Aliados
Los colores neutros son la base, el cimiento sobre el que construimos nuestro santuario minimalista. Pero, ¡ojo!, esto no significa que todos los neutros sean iguales.
Es fundamental entender la diferencia entre un gris frío y uno cálido, o un blanco puro y un blanco roto con un toque de marfil. Para textiles, yo siempre me inclino por los neutros cálidos, ya que aportan esa sensación de confort y abrazo que buscamos en un hogar.
Piensen en grises perla, beiges tostados, cremas suaves, e incluso algunos marrones muy claros. Estos tonos tienen la maravillosa capacidad de hacer que una habitación se sienta más grande, más luminosa y, lo más importante, más acogedora.
Además, son increíblemente versátiles, lo que nos permite jugar con las texturas y los pequeños acentos de color sin temor a sobrecargar el ambiente.
Toques de Color: Pinceladas de Personalidad
Aunque los neutros sean los reyes, eso no significa que el color esté prohibido en el minimalismo. Al contrario, un pequeño toque de color bien elegido puede ser el elemento que eleve tu espacio de lo bonito a lo extraordinario.
Piensen en esos momentos en los que una pieza de arte impactante o una planta vibrante transforman una habitación. Con los textiles, podemos lograr un efecto similar.
Un par de cojines en un tono verde oliva profundo, un azul grisáceo o incluso un terracota suave pueden inyectar personalidad sin romper la armonía. La clave está en la moderación y en elegir colores que complementen la base neutra, no que compitan con ella.
Personalmente, me encanta usar tonos inspirados en la naturaleza: azules del mar, verdes del bosque, o esos ocres y rojizos que nos recuerdan a la tierra.
Son colores que nos conectan con el exterior y que, de alguna manera, traen esa calma natural a nuestro hogar.
Patrones Sutiles que Hipnotizan: El Arte de la Discreción
He notado que muchas personas asocian el minimalismo con la ausencia total de patrones, pensando que cualquier tipo de dibujo rompería la pureza del diseño.
¡Y ahí es donde nos equivocamos! En realidad, los patrones pueden ser grandes aliados en un espacio minimalista, siempre y cuando se elijan con sabiduría y una buena dosis de sutileza.
No estamos hablando de estampados barrocos ni de flores exuberantes, sino de diseños que casi se funden con la textura o el color de la tela, creando un interés visual sin caer en el exceso.
Para mí, es como un secreto a voces que se desvela poco a poco, una invitación a mirar más de cerca y a apreciar los pequeños detalles. Cuando descubrí el poder de los patrones geométricos discretos o de las texturas que se convierten en su propio dibujo, mi perspectiva sobre el minimalismo se amplió por completo.
Es una forma de añadir profundidad y dinamismo sin sobrecargar la vista, manteniendo esa sensación de orden y calma que tanto valoramos.
Geometrías y Líneas: Elegancia Minimalista
Los patrones geométricos, cuando se utilizan de forma sutil, son perfectos para un ambiente minimalista. Pienso en rayas finas, cuadros discretos o motivos abstractos en tonos apenas diferenciados del color base del tejido.
Estas geometrías aportan estructura y un toque contemporáneo, rompiendo la monotonía sin ser intrusivas. Imaginen un cojín con rayas muy finas en dos tonos de gris, o una alfombra con un diseño de espiga casi imperceptible.
Estos patrones juegan con la luz y la sombra, añadiendo una capa de complejidad visual que enriquece el espacio sin quitarle su esencia de sencillez. Es el tipo de detalle que notamos y apreciamos, pero que no nos abruma.
Texturas como Patrones
A veces, el patrón más hermoso es la propia textura del tejido. ¿Han notado cómo un tejido de lino grueso, con sus hilos ligeramente irregulares, crea un “dibujo” natural?
O cómo una manta de punto grueso forma sus propias “ondas” y “relieves”. Para mí, esta es la forma más pura y auténtica de incorporar patrones en un espacio minimalista.
No hay tintes adicionales, solo la belleza inherente del material. Estas texturas se convierten en patrones táctiles que invitan a tocar, a sentir, a experimentar el espacio con todos nuestros sentidos.
Es una elección que denota una profunda apreciación por los materiales y por la artesanía, y que, en mi experiencia, eleva cualquier ambiente.
Alfombras y Cortinas: Los Grandes Transformadores del Ambiente
Siempre he dicho que si hay dos elementos textiles capaces de cambiar la personalidad de una habitación de la noche a la mañana, esos son las alfombras y las cortinas.
¡De verdad que tienen un poder mágico! Es increíble cómo la elección correcta puede anclar un espacio, añadir calidez, definir zonas y hasta mejorar la acústica.
Para mí, son como las joyas de la casa minimalista: pocas, pero cuidadosamente seleccionadas, y cada una con un impacto tremendo. Recuerdo una vez que estaba ayudando a un amigo a rediseñar su apartamento, y el salón se sentía un poco frío y vacío, a pesar de tener muebles preciosos.
En cuanto colocamos una alfombra de lana suave bajo la mesa de centro y unas cortinas de lino en las ventanas, ¡el cambio fue espectacular! De repente, el espacio cobró vida, se sintió más íntimo y acogedor, sin perder ni un ápice de su esencia minimalista.
Es una inversión que realmente vale la pena, no solo por la estética, sino por la funcionalidad y el confort que aportan.
El Abrazo de una Buena Alfombra
Una alfombra en un espacio minimalista no es solo un elemento decorativo; es un abrazo para tus pies y un ancla visual para el mobiliario. Siempre recomiendo buscar alfombras de materiales naturales como la lana, el yute, el sisal o el algodón, ya que aportan una textura orgánica y una calidez inigualable.
El tamaño es crucial: una alfombra demasiado pequeña puede hacer que la habitación se sienta desproporcionada. Lo ideal es que sea lo suficientemente grande como para que al menos las patas delanteras de los muebles principales (sofá, sillones) descansen sobre ella, creando una sensación de unidad y definición de la zona.
En cuanto al color, los tonos neutros o ligeramente contrastantes con el suelo son siempre una apuesta segura, permitiendo que la textura o un patrón sutil sean los verdaderos protagonistas.
Cortinas: Vestir las Ventanas con Propósito

Las cortinas en un ambiente minimalista no solo regulan la luz y la privacidad, sino que también añaden una capa de suavidad y fluidez al espacio. Para mí, las cortinas son como un velo elegante que viste las ventanas.
Prefiero materiales ligeros y con buena caída, como el lino o el algodón fino, en colores neutros que complementen las paredes. La clave es la sencillez: diseños lisos o con una textura muy sutil.
Para lograr esa estética limpia y sin esfuerzo, me gusta que las cortinas lleguen hasta el suelo, incluso arrastrando ligeramente, y que cubran toda la pared donde se encuentra la ventana, creando una sensación de amplitud y altura.
Eviten los estores muy rígidos o los diseños recargados; aquí, la belleza reside en la pureza de la forma y el movimiento.
Cojines y Mantas: Pequeños Gestos, Grandes Impactos en el Confort
Si me preguntan por mis aliados secretos para inyectar calidez y personalidad en cualquier rincón minimalista, sin duda, diría que son los cojines y las mantas.
Son esos pequeños detalles que, a pesar de su tamaño, tienen un poder transformador asombroso. Es como añadirle el toque final a una receta perfecta: sin ellos, algo le faltaría.
Personalmente, he comprobado que no se necesita una montaña de ellos para que hagan su magia; con unos pocos, pero estratégicamente elegidos, podemos lograr un impacto visual y táctil tremendo.
Recuerdo que, durante años, pensaba que en un ambiente minimalista no había espacio para la “decoración superflua”, pero fue precisamente al incorporar algunos cojines de texturas distintas y una manta suave sobre mi sillón favorito, que mi casa dejó de sentirse como una exposición y empezó a ser un verdadero hogar, un refugio donde relajarme y disfrutar.
Son elementos que invitan al descanso, al confort y a la alegría de vivir, sin romper la promesa de la sencillez.
Pequeños Gestos, Grandes Impactos
Los cojines son los artistas del detalle en el diseño minimalista. Pueden introducir un toque de color sutil, una textura interesante o un patrón discreto que complemente el resto de la decoración.
La clave está en la curación: elijan dos o tres cojines para un sofá, quizás uno de cada tipo si buscan variedad, pero siempre pensando en cómo se complementan entre sí y con el sofá.
Materiales como el lino, el algodón con textura, o incluso una mezcla de lana, son excelentes opciones. Y, por supuesto, la calidad del relleno es fundamental: un buen relleno mantendrá su forma y ofrecerá el soporte deseado, invitando al confort.
Funcionalidad y Estilo en Armonía
Las mantas no solo son un elemento decorativo; también son increíblemente funcionales. ¿Hay algo más acogedor que acurrucarse en el sofá con una manta suave en una tarde fría?
En el minimalismo, la funcionalidad va de la mano con la estética. Elijan mantas de materiales naturales como lana, algodón grueso o incluso cashmere si quieren darse un lujo.
En cuanto al color, un tono neutro que complemente su paleta general o un color ligeramente más oscuro para añadir profundidad son opciones ideales. Pueden colocarla doblada sobre el brazo de un sofá, o casualmente echada sobre un sillón, creando un efecto relajado y acogedor.
Es un detalle que dice “bienvenido, relájate” sin decir una sola palabra.
Durabilidad y Mantenimiento: Tus Textiles, Tus Tesoros
Amigos, si hay algo que he aprendido en este camino de crear hogares hermosos y funcionales, es que la belleza de un espacio minimalista no solo reside en su diseño inicial, sino en cómo envejece y se mantiene a lo largo del tiempo.
Y aquí, nuestros queridos textiles juegan un papel fundamental. De nada sirve elegir las telas más bonitas si no estamos dispuestos a cuidarlas y a asegurar su longevidad.
Para mí, cada pieza de tela que entra en mi hogar es una pequeña inversión, un tesoro que merece ser mimado para que su encanto perdure. He tenido la experiencia de comprar textiles “baratos” solo para ver cómo se deshilachan o pierden su color a las pocas lavadas, y creedme, a la larga, lo barato sale caro.
Por eso, siempre insisto en la importancia de elegir materiales de calidad y de adoptar una rutina de cuidado que los mantenga como nuevos. No es solo por estética, es por sostenibilidad y por el valor que le damos a nuestras cosas.
| Tipo de Tejido | Características en Minimalismo | Cuidado Sugerido |
|---|---|---|
| Lino | Textura orgánica, caída natural, elegante arruga. Ideal para cortinas, cojines. | Lavar en frío o templado, secar al aire o a baja temperatura. Planchar húmedo para suavizar. |
| Algodón Orgánico | Suave, transpirable, duradero. Perfecto para sábanas, toallas, mantas. | Lavar según indicaciones de la etiqueta, generalmente en agua fría/tibia. Secado suave. |
| Lana (Merino/Cashmere) | Cálida, suave, lujosa, resistente a arrugas. Ideal para mantas, cojines decorativos. | Lavar a mano en frío o ciclo de lana de lavadora. Secar en plano, evitar secadora. |
| Yute/Sisal | Textura robusta, natural, terrosa. Excelente para alfombras, cestas. | Aspirar regularmente. Limpiar manchas con paño húmedo y jabón suave. Evitar humedad excesiva. |
| Cáñamo | Fuerte, duradero, ecológico, mejora con el uso. Para cortinas, tapicería ligera. | Similar al lino, lavar en frío y secar al aire. |
Invertir en Calidad: Una Decisión Inteligente
Cuando se trata de textiles, la calidad es una inversión, no un gasto. Optar por materiales naturales y bien elaborados no solo asegura una mayor durabilidad, sino que también realza la estética de tu espacio minimalista.
Un buen lino o una lana de alta calidad tienen una caída, una textura y un tacto que las imitaciones simplemente no pueden replicar. Además, los textiles de calidad suelen mantener mejor su forma y color a lo largo del tiempo, resistiendo mejor el desgaste del uso diario y los lavados.
Piensen en ello como comprar un buen mueble: puede que cueste un poco más al principio, pero te acompañará durante años, conservando su belleza y funcionalidad.
Esta filosofía de “menos, pero mejor” es el corazón del minimalismo.
Cuidado Sencillo para una Vida Larga
El mantenimiento de los textiles no tiene por qué ser una tarea tediosa. De hecho, muchas veces, un cuidado sencillo y regular es todo lo que necesitan para lucir impecables.
Mi truco personal es leer siempre las etiquetas de cuidado y, en caso de duda, optar por el lavado en frío y el secado al aire. Para alfombras, una buena aspiración semanal y la limpieza de manchas de forma inmediata pueden hacer milagros.
Para mantas y cojines, un cepillado suave y airearlos regularmente ayuda a mantenerlos frescos. Y, por supuesto, protegerlos de la luz solar directa prolongada para evitar la decoloración.
Con un poco de atención, tus textiles no solo te acompañarán durante mucho tiempo, sino que seguirán aportando esa calidez y elegancia a tu hogar minimalista.
Para Concluir
¡Y así llegamos al final de este recorrido por el fascinante mundo de los textiles en el minimalismo! Espero de corazón que estas ideas y mis propias experiencias les sirvan de inspiración para transformar sus espacios en refugios de calma y estilo. Recuerden, la clave no es la cantidad, sino la calidad, la intención y el cuidado con el que elegimos cada pieza. Un hogar minimalista no tiene por qué ser frío; puede ser el santuario más cálido y acogedor que hayan imaginado, solo necesitan escuchar a sus texturas y dejar que la sencillez hable por sí misma. ¡Hasta la próxima!
Consejos Adicionales que te Encantarán
Aquí les dejo algunos trucos que he aprendido y que me han funcionado de maravilla para potenciar la calidez y el estilo con textiles en un espacio minimalista:
1. Juega con los Contrastes Táctiles: No tengas miedo de combinar texturas muy diferentes, como la suavidad del algodón con la rugosidad del yute o la firmeza del lino con la delicadeza de la lana. Estos contrastes no solo son visualmente atractivos, sino que también invitan al tacto y enriquecen la experiencia sensorial de tu hogar, haciendo que cada rincón se sienta más interesante y vivido. Es como crear una melodía con diferentes instrumentos.
2. La Iluminación es tu Mejor Aliada: La forma en que la luz incide sobre tus textiles puede cambiar completamente la percepción de su textura y color. Experimenta con diferentes tipos de iluminación, tanto natural como artificial. Una lámpara de pie con luz cálida puede resaltar las tramas de una alfombra o el brillo sutil de unas cortinas de seda, creando ambientes íntimos y acogedores que te harán querer quedarte en casa.
3. No Subestimes el Poder de los Cojines de Suelo: A veces, un par de cojines de suelo bien elegidos pueden sustituir a un asiento extra y añadir un toque bohemio y relajado a tu espacio. Busca opciones de materiales naturales y tonos neutros, que se integren armoniosamente. Son perfectos para crear una zona de lectura informal o simplemente para añadir un extra de confort sin recargar el ambiente.
4. Atrévete con los Textiles Funcionales de Diseño: Piensa más allá de lo evidente. Un bonito plaid o una manta grande pueden servir no solo para abrigarte, sino también para cubrir un sofá o una silla que necesiten un “lavado de cara” o para añadir una capa extra de textura. Personalmente, me encanta usar estas piezas para renovar el aspecto de un mueble sin tener que comprar uno nuevo, dándole una segunda vida con mucho estilo y un toque muy personal.
5. Prioriza la Sostenibilidad y la Artesanía Local: Cuando sea posible, opta por textiles hechos con materiales sostenibles y producidos de forma ética. Apoyar a artesanos locales o marcas que utilizan procesos respetuosos con el medio ambiente no solo es bueno para el planeta, sino que también te asegura piezas únicas con una historia que contar. En mi experiencia, estos textiles tienen una energía especial que se transmite al hogar, añadiendo autenticidad y un valor incalculable.
Puntos Clave a Recordar
En resumen, amigos, para lograr ese minimalismo cálido y envolvente que tanto amamos, recuerden que los textiles son vuestros mejores aliados. Prioricen la calidad sobre la cantidad, invirtiendo en materiales naturales como el lino, el algodón, la lana o el yute, que aportan una riqueza sensorial inigualable. Jueguen con una paleta de colores neutros, permitiendo que las texturas y los sutiles patrones geométricos sean los protagonistas silenciosos. No olviden el impacto transformador de una buena alfombra que ancla el espacio y unas cortinas que visten las ventanas con elegancia. Finalmente, consideren los cojines y las mantas como esos toques finales que invitan al confort y a la relajación, y recuerden que un buen mantenimiento es clave para que vuestros tesoros textiles perduren y sigan embelleciendo vuestro hogar. La verdadera magia reside en la sencillez bien ejecutada y el amor por los detalles.
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ersonalmente, he descubierto que la clave está en las texturas y en la calidad de los materiales. Para mí, no hay nada como las fibras naturales. Piensen en el lino, el algodón orgánico o incluso la lana. Estos materiales no solo son sostenibles, que ya es un plus enorme, sino que aportan una riqueza visual y táctil increíble sin necesidad de estampados recargados. Imaginen unas cortinas de lino vaporoso que dejan pasar la luz de forma mágica, o unos cojines de algodón con una textura ligeramente rugosa que invita a tocarlos. Yo misma, cuando redecoré mi salón el año pasado, opté por una manta de lana merino gruesa sobre el sofá, y ¡el cambio fue brutal! De repente, el espacio se sentía mucho más acogedor, con una profundidad que antes no tenía, y todo sin añadir ni un solo objeto extra. Es como si el tacto de estas telas nos conectara con la naturaleza y nos diera esa sensación de hogar que buscamos. Mi consejo es que se alejen de los sintéticos que a menudo se ven “planos” y sin vida. ¡Inviertan en calidad y sentirán la diferencia en cada rincón!Q2: En un diseño minimalista, ¿cómo elijo los colores de los textiles para que aporten calidez y no rompan con la armonía?
A2: ¡Excelente cuestión! Los colores son como la banda sonora de nuestro hogar, y en el minimalismo, buscamos una melodía suave pero envolvente. Mi truco, y lo que me ha funcionado de maravilla, es apegarme a una paleta neutra como base: blancos rotos, beiges, grises suaves, tonos tierra. Estos colores son la base perfecta porque aportan luminosidad y una sensación de amplitud. Pero, ¡ojo! No queremos que el espacio sea aburrido. Aquí es donde entran los pequeños “toques de color”. Pensemos en un cojín en un tono verde oliva profundo, o una alfombra en un azul grisáceo que evoca el mar. La clave es que estos colores no sean estridentes, sino que se integren de forma sutil y armónica. Por ejemplo, en mi dormitorio, tengo una base de blanco y beige, pero añadí unas fundas de almohada de un terracota suave que me enamoraron. No es un color que grite, pero le da un calorcito tan especial a la habitación que me encanta. No subestimen el poder de un buen “pop” de color bien pensado; puede ser el alma del espacio sin quitarle su esencia minimalista.Q3: Con la idea de menos es más, ¿cuántos textiles son “demasiados” o “justos” para un ambiente minimalista y cómo los distribuyo?
A3: ¡Esta es la pregunta del millón! El “menos es más” a veces nos confunde, ¿verdad? Yo siempre pienso en la funcionalidad y en la sensación que quiero crear. Mi regla de oro es: cada textil debe tener un propósito claro, ya sea estético, funcional o ambos. No se trata de eliminar todos los textiles, ¡sería un error! Se trata de seleccionar con intención. En el salón, por ejemplo, suelo usar unas cortinas sencillas, una alfombra (si el espacio lo pide) y un par de cojines en el sofá junto a una manta. Eso es todo. No más de dos o tres cojines, a menos que el sofá sea enorme. En el dormitorio, una buena ropa de cama (sábana, funda nórdica, dos almohadas y quizás una manta ligera a los pies de la cama) es suficiente. La distribución es clave: busquen el equilibrio. Si tienen un sofá grande, un par de cojines a cada lado o uno central. Si la cama es el punto focal, que los textiles la realcen sin abrumar. Lo que busco es que cada pieza respire, que tenga su propio espacio para lucirse. He visto muchas veces espacios minimalistas que caen en el error de sobrecargar con demasiadas texturas o colores, pensando que así añaden interés, y al final logran el efecto contrario.
R: ecuerden: queremos serenidad, no caos. ¡Confíen en su ojo y en la sensación de ligereza que buscan!






